CESAR GALICIA “MAN AT WORK” English subtitles from Enrique Caruncho on Vimeo.

 

Mi verdadera vida se encierra en mi estudio.  Allí es donde yo, ajeno al mundo exterior, transformo en formas y colores mis sentimientos; me embriago con esencia de petróleo, trementinas y otras mezcolanzas.

Allí es donde reflexiono y me trazo nuevos caminos estéticos por los que discurrir, desviados de lo tradicional, y trato de liberarme completamente de las trabas más artesanales de mi trabajo, y así desempeñar una función más próxima a lo intelectual, lo cual me crea grandes problemas de conciencia, pero que al mismo tiempo me abre nuevas autopistas de sensaciones, y me hace dudar de otros tipos de discursos más afines a los manuales más tradicionales de la historia.

Nuevas sensaciones que forman parte de una época convulsionada de búsqueda de nuevos lenguajes, donde la técnica y tecnología nos llevarán inexorablemente a fronteras hoy impensables y que hacen que los artistas figurativos que no queremos quedar descontextualizados y reducidos a un ámbito localista, nos subamos a ese tren evolutivo que nos acerque más a la escena internacional.

Un período que, aun a riesgo de abrir más la brecha existente entre artistas y público, está basado en la unidad de sentimiento de muchos artistas de diferentes ramas del arte, que buscamos nuevas herramientas con que expresarnos.

En mi estudio es donde me preparo a sabiendas de que lo nuevo va a encontrar resistencia y de que su aceptación constituirá una etapa más de este largo recorrido que me he trazado.  En este sentido y con el máximo de humildad, creo que mi lenguaje estético puede parecer agresivo, incluso extravagante, y quizás la visión de mi obra pueda propiciar alguna confusión óptica al espectador, pero nunca nadie podrá decir que no forma parte de mi vida interior, de mis convicciones más profundas, estando seguro de que el público sabrá absorber su esencia, proporcionándole el disfrute de una experiencia de gran intensidad emocional.

En mi universo los presupuestos hiperrealistas no son ajenos a las vanguardias y a las nuevas tendencias pictóricas, sino por el contrario, aunque mantengo el tradicional estudio del natural y el dibujo, lo supedito no sólo a la apariencia de personajes, objetos y paisajes, sino también a su realidad conceptual, dándose así el adagio de que “nada se parece menos a lo real que la realidad misma”. En  ese sentido tengo la sensación de estar trabajando al margen de la vanguardia y la retaguardia y sólo por y para el progreso y la santa verdad de la existencia.

Mucho más que la vista o que los pensamientos; se necesita un alma partícipe y consciente para entender lo que sucede de puertas de mi estudio para dentro. La reconstrucción de los artefactos en un proceso de dentro hacia fuera, lo que me hace incluso pintar interiores de aparatos que nunca se verán, me lleva a un concepto de la realidad como exceso, poniendo en marcha un mecanismo visual de las cosas y el conocimiento intrínseco que tenemos de ellas, de esa manera me acerco a un mundo más objetivo y distante del tiempo y el espacio y, por tanto, imposible.

El virtuosismo y la asepsia de la técnica no son más que elementos en el tipo de lenguaje que utilizo, y no pueden tener más importancia que la propia sintaxis
de la obra.

Las angustiosas referencias humanas y mi rebelión contra todo lo establecido y el poder político, me han hecho estar al margen de la dialética “vanguardia”-“retaguardia” y seguir circulando a contracorriente, padeciendo así esa sensación de morir cada día en este proceso de ejecución pictórica.